lunes, 2 de febrero de 2009

Hace tiempo que nunca

No voy a ver lo que hago mientras lo hago, por minuciosa que sea, y no voy a sentir el curso que siento cuando lo siento. Y si de este modo logro extraviar algo de esto, pues será mejor.

Quiero aligerar mi mochila. Quiero construir una alameda transitada por mariposas perfumadas. Veo en mis manos como dos manos inmensas y quisiera ser aquello constante, aquello que no se pierde por lo menos algunos meses.

Salir en las mañanas a correr por las calles que más me gusten. Como un sudor agrio que limpie mis poros escurrirme y que unas zapatillas nuevas arrullen mis pies como si los hundiera en una gelatina tibia de color mermelada.

Esta noche los fuegos han cruzado mi línea mortal del equilibrio.

No hay comentarios: