Ya no pienso con estructura, me parece.
Ya no pienso con calibres, me parece.
Me es difícil.
Ha empezado a llover y yo he empezado a sentir que todo debió ser diferente; mientras tanto la lluvia es un alivio.
Tengo el pelo más largo y, desde hace seis meses, todo se viene desordenando fuera de mi control. Rumas de libros, papelitos, dibujitos y películas en todas las superficies de mi cuarto no exceden las rumas de ansiedades e ideas enrolladas en mis labios, en mi paladar y en mis ojos.
Veo turbado, beso turbado.
Este es un tiempo que se podrá repetir o no, pero que no puede salvo parecerme absolutamente singular.
Tu me llamas, y deja de llover. Me sonries con esos ojos coquetos y siento que el sol quiere salir, tan Amarillo como tu, como tu sonrisa. Si, tu sonrisa de monalisa.
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